28 d’abril 2017

AVES Y REPTILES DE MARRAKECH

Bulbul naranjero (Pycnonotus barbatus)

Aprovechamos las vacaciones de semana santa para escaparnos unos días a Marrakech, yo ya había estado dos veces pero ni Inma ni mi hija Aitana conocían la ciudad, por tanto hicímos un rápido viaje turístico de 4 días donde no salimos de la ciudad y no tuve más tiempo para pajarear que el pude conseguir madrugando por las mañanas antes del desayuno.

Escribano sahariano (Emberiza striolata)

Esta ciudad tiene más de 1.500.000 habitantes y es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, está situada a 400 metros de altitud al norte de la cordillera del Atlas que cuenta con su altura máxima en el Toubkal con 4.165 metros de altitud.

Detalle de dos nidos de Vencejo moro (Apus affinis)

Vencejo moro (Apus affinis)

Nos alojamos en un Riad dentro de la Medina que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985 y no salimos de ella, teníamos que recorrer sus zocos laberínticos llenos de infinitos artesanos, visitar los principales monumentos como el palacio El Badii, la espectacular escuela coránica la Medersa de Ben Youssef, el sorprendente palacete la Douiria Mouassine, las tumbas Saadíes, la Kutubia y la incomparable plaza de Jemaa el-Fna.

Zarcero bereber (Hippolais opaca)
Nidos de Cigüeña blanca sobre el muro del palacio El Badii
El primer día desayunando en la terraza del Riad donde nos alojamos pude observar el vuelo de bastantes Vencejo pálido (Apus pallidus), por un canto melodioso descubrí un Bulbul naranjero (Pycnonotus barbatus) en lo alto de una antena, en terrazas vecinas vi los primeros Escribano sahariano (Emberiza striolata) que compiten con los abundantes Gorrión común (Passer domesticus).

Rincón de uno de los puestos de los curanderos

Ya inmerso en el bullicio del zoco al llegar a la fuente de Mouassine observé un buen grupo de Vencejo moro (Apus affinis) que utilizan los huecos del artesonado de madera encima mismo del pilón para colocar sus globosos nidos construidos con plumas pegadas con su saliva. En el zoco de las especias había unos puestos de curanderos que además de todo tipo de plantas medicinales y amuletos también vendían animales vivos, básicamente tenían camaleón común (Chamaeleo chamaeleon) ya que según la tradición bereber comer cierta partes del animal puede restaurar la armonía de parejas en dificultades, también lo utilizan contra “el mal de ojo” o como reconstituyente. Había mucha Tortuga mora (Testudo graeca) de todos los tamaños en jaulas y algún Lagarto de cola espinosa marroquí (Uromastix acantinurus), también pieles de muchos animales, la verdad es que preferí no detenerme mucho para no contribuir al tráfico y comercio de estas especies.

Lagarto de cola espinosa marroquí (Uromastix acantinurus) y Tortuga mora (Testudo graeca).
Pieles de animales en uno de los puestos de los curanderos
La segunda mañana disfruté con las aves de los jardines que rodean la Koutoubia, pude observar más Bulbul naranjero (Pycnonotus barbatus) y Zarcero común (Hippolais polyglotta). A espaldas de la Koutoubia está el Parc Lalla Hasna donde añadí Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans), Zarcero bereber (Hippolais opaca), Mosquitero musical (Phylloscopus trochilus), Mosquitero silbador (Phylloscopus sibilatrix) además de otras especies más cosmopolitas como cigüeña blanca, tórtola turca, mirlo común, verderón común, cernícalo vulgar o abubilla.

Cobra norteafricana (Naja haje)

En la plaza de Jemaa el-Fna que traducido del bereber significa plaza de los artistas, entre contadores de historias, aguadores, vendedores de zumos, puestos de comida y músicos destacaban los encantadores de serpientes. Son los Aisauas un gremio que se ganan la vida exhibiendo Cobra norteafricana (Naja haje) y Víbora bufadora (bitis arietans) además de culebra bastarda y de herradura. 

Cobra norteafricana (Naja haje)

Podéis ampliar información en un magnífico artículo del Quercus nº374, firmado por Mónica Feriche, Soumia Fahd, José C. Brito y Juan M. Pleguezuelos y llamado “Los encantadores de serpientes”. Además de los encantadores de serpientes encontré un hombre que llevaba un pollo a medio emplumar de ratonero moro (Buteo rufinus) y uno más pequeño vestido sólo con plumón de cernícalo y los ponía en las manos de los turistas para que se hagan fotos, otro individuo llevaba encadenado por el cuello un joven de mono de Berbería (Macaca sylvanus). 

Víbora bufadora (bitis arietans)

Sirvan estas líneas para recomendaros una escapada a Marrakech y para pediros que evitéis pagar a estos explotadores de una fauna cada vez más escasa. Recordar que está totalmente prohibido importar fauna que además de quedar requisada en la frontera podéis llegar a pagar una multa considerable por intentar llevarlos a España.

Encantador de serpientes con una cobra y varias víboras bufadoras


Crónica y fotos de Rafa Muñoz 2017.