LOBOS Y OSOS EN POLONIA


BIESZCZADY, POLONIA, OTOÑO DE 2017

Lobo (Canis lupus)


Un poco por casualidad y a última hora decidí escaparme una semana a Polonia, el detonante fue una publicación con unas fotos espectaculares en Facebook de la empresa Piros Explorer, por un precio razonable ofrecían pasar una semana en una de las mejores zonas de Europa para ver lobos y osos. Pocos días después aterrizaba en el aeropuerto de Katowice cercano a Cracovia, allí conocí al Ielxu Azkarate el organizador de esta aventura y al gallego Daniel Pérez que como yo quedó cautivado por la oferta.


Valle del Magura Krywicka


La mañana del jueves 26 de octubre amanecimos a medio camino del lugar donde estaríamos la siguiente semana, no llegamos a nuestro alojamiento en los Cárpatos polacos hasta el mediodía. Nos alojamos en el sureste de Polonia en el condado de Bieszczady, comarca del Voivodato de Subcarpacia. Esta es una zona muy poco poblada donde dominan unos bosques caducifolios y enormes coníferas, tienen un estado de conservación que los mantiene casi primigenios, está muy próxima a la frontera entre Polonia, Ucrania y Eslovaquia, es una región muy despoblada porque fue muy castigada por las dramáticas guerras del siglo XX. Para preservar esta rara riqueza natural en el centro de una Europa demasiado desnaturalizada se declaró el Parque Nacional de Bieszczady en 1973 y posteriormente se amplió con la declaración de reserva natural, la “Rezerwat Przyrody Krywe”, que linda al norte con el parque nacional, ambos espacios tienen las mismas riquezas naturales. Dejamos las maletas en la gran casa de madera donde nos alojamos e Ielxu nos presentó a Bogus el propietario de la casa que además sería nuestro guía local.


Daniel, Bogus e Ielxu en el valle del Magura Krywicka.


EL VALLE DEL MAGURA KRYWICKA

Por la tarde nos fuimos a dar una primera vuelta por las proximidades, fuimos al valle del Magura Krywicka que es una redondeada colina de 968 msnm, está cubierta con un cerrado bosque mixto, por el fondo del valle se deja caer un riachuelo junto al que hay una pista forestal restringida al paso de vehículos. Mientras caminábamos interrogamos a Bogus sobre las posibilidades de poder observar aves, lobos, osos, linces, bisontes y castores, él con su inglés rudimentario respondía siempre con un peculiar “maybe”. Me di cuenta que estaba rodeado por apasionados de los grandes mamíferos y que las aves no parecían llamarles mucho la atención pero cuando le pregunté a Bogus por la posibilidad de ver Mochuelo chico (Glaucidium passerinum) paró un momento, se separó de la pista principal y silbó algo parecido al aflautado reclamo de nuestro autillo y enseguida le contestó uno desde el interior de la espesura, por desgracia no se dejó ver ni pudimos observarlo después en todo el viaje.



  
PRIMER DÍA DE HIDE

El viernes 27 de octubre salimos a las 6 de la mañana para entrar al hide que regentan a medias Bogus y Piros Explorer, estaba a solo 500 metros de la casa donde estábamos alojados, en la ladera de enfrente. Nos subimos en un vetusto Land Rover y en pocos minutos entrábamos en un amplio y cómodo contenedor de madera con ruedas donde estaríamos toda la jornada. Estaba perfectamente ubicado de espaldas al norte, en la parte alta de un prado que descendía hasta la carretera, rodeado de un bosque mixto adulto, después de acomodarnos Bogus dejó bien sujeto un gran espinazo, soltó algunas vísceras, sembró la zona más próxima a nuestro refugio con granos de maíz y se marchó. Tiene instalada una cámara y en remoto supervisa todo lo que entra frente a los tres grandes contenedores que hacen de hide.

Arrendajo (Garrulus glandarius)

Nada más se marchó, con las primeras luces empezó el movimiento de cuervos (Corvus corax), unos 25 ejemplares bajaron perezosamente mientras se saludaban entre si con sus ásperos graznidos, se paseaban por la zona donde estaban los restos pero no comían, aparentaban falta de apetito. Poco después apareció un buen grupo de arrendajo (Garrulus glandarius) que permaneció todo el día dedicado a comer los granos de maíz. Por el horizonte pasó un bando de Ánsar común (Anser anser) migrando dirección sur. Un par de horas después bajó un busardo ratonero (Buteo buteo) que directamente se dedicó a desgarrar con pequeños pellizcos la carne roja que comía sin importarle el estar rodeado de cuervos y de urracas (Pica pica). A estas últimas no parecía gustarles la presencia de la rapaz y una de ellas con todo el descaro del mundo se le acercó por la espalda y le mordió las plumas de la cola, las réctrices, lo hizo varias veces pero el ratonero siguió comiendo sin hacer ni caso.

Urraca (Pica pica) pellizca rectrices de Busardo Ratonero (Buteo buteo)

El mejor momento del día lo proporcionó la presencia fugaz de un Cascanueces (Nucifraga caryocatactes), tan rápido vino y se fue sin dar tiempo para hacerle una foto. Con la llegada del frío estas zonas se vacían, la mayoría de las aves que migran al sur y esa mañana solo añadí a mi listado carbonero sibilino (Poecile montanus), reyezuelo sencillo (Regulus regulus), carbonero común (Parus major), herrerillo común (Cyanistes caeruleus), mirlo común (Turdus merula) y )zorzal real (Turdus philomelos). Un poco decepcionados con los parcos resultados de la jornada Daniel y yo nos retiramos ya entrada la noche, a las 18 horas.

Urraca (Pica pica)

Gavilán (Accipiter nisus)

SEGUNDO DÍA DE HIDE

El sábado 28 repetimos jornada en el hide, todo empezó igual que la mañana anterior salvo por una pertinaz y fina lluvia que no paró de caer durante toda la jornada. Serían sobre las 10 de la mañana cuando me llamó la atención una sombra en el linde del bosque, después de unos interminables segundos asomó la cara un lobo. ¡Daniel  ̶ dije con una voz muy suave ̶  un lobo!



El majestuoso animal se paró a la entrada del prado y nos miró fijamente con sus penetrantes ojos amarillos, lo teníamos a unos escasos 20 metros de distancia, el pelaje del dorso estaba mojado y su cola colgaba pegada a sus cuartos traseros, pensé que tenía miedo, seguro que sabía que dentro de esos enormes cajones había humanos escondidos porque nuestro olor debía ser muy evidente para su fino olfato.

Lobo (Canis lupus)

Permaneció un buen rato muy atento, no nos quitaba la vista, solo se oía el matraqueo del disparador de nuestras cámaras, tras unos largos minutos pudo más el olor de la carne que seguía rodeada de cuervos y urracas, muy despacio rodeo el lugar donde estaba sujeto el cebo, las aves se apartaron con desgana aunque no habían comido nada, quizás esperando que unas potentes mandíbulas desgarraran la carne de lo que aparentaba ser un espinazo de una res grande.

Lobo y cuervo

Debió pasar una hora larga en la que primero disparé algunas fotos y una vez asegurado que tenía alguna toma decente me dediqué a observarlo con los prismáticos un buen rato y después seguí haciendo más fotos hasta que el lobo acabó de comer y desapareció por donde había venido. La alegría de la experiencia vivida hizo que Daniel y yo nos diéramos un abrazo, habíamos compartido unos largos minutos muy cerca de un predador social al que generalmente solo se le sorprende durante breves momentos y rápidamente desaparece, solo si el animal está muy lejos se deja ver más tiempo. Este lugar tiene ganada fama de ser el mejor lugar para observar lobos de Europa gracias a que estas tierras salvajes mantienen una buena población de lobos, están muy poco pobladas y a la paciente labor de Bogus que ha conseguido que una manada de lobos tolere la cercanía humana a cambio de un buen bocado.

Lobo (Canis lupus)

Regresó la normalidad, los cuervos y urracas buscaban los mínimos pellizcos de carne que había olvidado el lobo, los arrendajos volvieron a seguir rebuscando granos de maíz entre la hierba. Hacía el mediodía se repitió el momento mágico y apareció otro lobo, este era algo más claro, estaba más delgado y era menos tímido o tenía más hambre, llegó por la misma senda donde había aparecido el anterior ejemplar, se dirigió directo a la carnaza y comió algo. A este ejemplar pareció no gustarle la cercanía de los córvidos e hizo algún amago de ataque para alejarlos, comió lo que aparentaban ser las tripas o el intestino de un herbívoro y nos ignoró todo el rato, cuando se sació se marchó caminando ladera abajo con toda tranquilidad.

Cuervo (Corvus corax)


EL LOBO EN BIESZCZADY

Según datos oficiales entre 1976 y 1995 en estas montañas se cazaron un total 663 lobos, un promedio de 35 individuos año. En el año 2.000 se estimó que había una densidad de lobos de 4,2 ejemplares/100 Km² y una población total de entre 65 y 100 ejemplares. En estos bosques la dieta de estos cánidos se basa en el consumo de Ciervo común (Cervus elaphus), en Corzo (Capreolus Capreolus) y en Jabalí (Sus scrofa).

Śmietana, W. 2000: The wolf population in the Bieszczady Mountains. Monofrafie Bieszczadkie 2000 (9)

Lobo (Canis lupus)

Tras disfrutar con la aparición del último lobo comimos y bebimos un poco, las horas pasaban rápido y casi sin tregua apareció un joven gavilán (Accipiter nisus), era un pequeño macho, primero se posó en un abedul pero enseguida se dedicó a perseguir a los arrendajos, estos ante la acometida de un jovencillo ligeramente más pequeño que ellos levantaban el vuelo con aparente desgana para enseguida regresar a seguir comiendo maíz, en esos momentos había un mínimo de 10 arrendajos. Los ataques se repitieron durante las dos horas siguientes y también los sufrieron las urracas que incluso hartas de las acometidas llegaron juntarse para atacar al gavilán que ya no volvió a molestarlas.

Gavilán (Accipiter nisus)

Los lances se repitieron unas cincuenta veces, en ocasiones las afiladas garras arrancaban alguna pluma de la espalda de algún arrendajo que remoloneaba más de la cuenta a la hora de huir, otras veces cuando el córvido cuando sentía demasiado cerca al pequeño predador se dejaba caer al suelo y entonces el impulsivo joven abandonaba el lance para posarse cerca. Una de las veces un arrendajo pendiente de esquivar el ataque del gavilán, voló en dirección al hide y se estampó contra el cristal espía, justo delante de mi cara sonó el golpe, pegué un gran respingo al no esperarme ver la cara del asustado arrendajo a pocos centímetros de la mía. Esa noche al comentar el comportamiento observado pensamos que el gran gasto energético del gavilán tendría algún objetivo y dimos por probable la teoría de un observador anterior en este hide, la rapaz solo intentaría expulsar a los córvidos para permitir que entraran a comer pequeñas aves que son sus verdaderas presas.

Lobo (Canis lupus)

En un escaramujo próximo observamos zorzal alirrojo (Turdus iliacus) y zorzal real (Turdus pilaris), entre la vegetación rastrera frente a la tronera del hide apareció fugazmente un armiño (Mustela erminea) que a buen seguro buscaba atrapar un ratoncillo que por la mañana visitó nuestro escondite para alimentarse de algunas migajas.

Cuervo (Corvus coraz)

A las 5 de la tarde cayó la oscuridad, el cielo estaba totalmente cubierto y apenas veíamos nada, hasta las 6 no vendrían por nosotros y por tercera vez apareció un lobo por el mismo lugar de siempre, apenas se identificaba una sombra gris que contrastaba con el negro del bosque. Entró al prado, parecía la sombra de un can fantasmagórico, apareció otro ejemplar, y otro… ¡y otro más! Contamos hasta siete lobos que se movían por toda la ladera, unos andaban, otros correteaban. Todavía se me eriza el cabello al recordarlo, lo grabé a fuego en mi mente ya que descarté intentar ver con los ojos lo que hacían esas sombras apenas perceptibles, que se movían sin parar, cerré los ojos y centre todos mis sentidos en oír, descubrí los diferentes tipos de gruñidos que emitían, gracias a la similitud con los de los perros deduje que debían tener leves pugnas por algún resto comestible, unos gruñidos eran agresivos que a buen seguro provenían de algún ejemplar dominante mientras otros eran unos cortos quejidos emitidos por un jovenzuelo que protestaba al tener que apartarse de algún bocado, todo acabó al escucharse en la lejanía el motor del Land Rover que con su marcha corta patinaba sobre el fango, cuando alcanzamos a ver las luces de posición del vehículo los lobos ya eran historia.

Lobo (Canis lupus)


Esa noche cenamos eufóricos en un enorme restaurante construido íntegramente en madera, Ielxu nos contó que el hide estaba en el centro del territorio de una manada de 12 ejemplares, que Bogus conoce a todos los lobos y los diferencia perfectamente, son como su segunda familia. Esa noche nuestro grupo había crecido con la llegada de la familia formada por Olga, Christian y sus dos hijos Sergio de 11 y Alex de 9. Al día entraron en el hide acompañando a sus padres y estuvieron todo un día con su noche entera y salieron el lunes 30 por la mañana, ¡sin duda dos futuros naturalistas!


Daniel en la senda del río San

EL RÍO SAN

El domingo 29 amaneció lluvioso ya que una fuerte tormenta llamada Herwart llegó con vientos de hasta 180 km/hora y asolaba toda Centroeuropa, como toda la familia estaba en el hide nosotros guiados por Ielxu nos dirigimos al río San para intentar observar la raza de bisonte del Cáucaso que habita esta zona.

Cuervos bajo la lluvia.

Señalización en el río San.

El San es un afluente del Vístula, tiene una longitud de 433 km, nace en los Cárpatos cerca del pueblo de Sianky a 900 msnm,  (49°00′10″N 22°52′30″E), el río marca la frontera entre Polonia y Ucrania durante sus primeros 50 km. Es famoso entre los aficionados a la pesca con mosca seca por sus poblaciones de tímalo (Thymallus thymallus), trucha fario (Salmo trutta fario) y de salmón del Danubio (Hucho hucho). Sin duda su principal objetivo es el tímalo ya que es abundante y aquí alcanzan una media de 30 cm de longitud aunque se pueden encontrar peces de 40 o 50 cm.

Gavilán (Accipiter nisus)

Tras un corto recorrido en coche llegamos a un puente cerca de Wołkowyja donde comenzaba la Rezerwat Przyrody Krywe que es parte de la Reserva de la Biosfera de los Cárpatos Orientales. Bajo la lluvia pertinaz nos internamos por un sendero que seguía paralelo a un bosque de ribera intacto, nada más empezar encontramos huellas y excrementos de la de Bisonte europeo, de la raza de los Cárpatos

Río San
Lobo (Canis lupus)


EL BISONTE EUROPEO (Bison bonasus)

Los bisontes de llanura (Bison bonasus bonasus) del bosque de Białowieża pertenecían a los reyes polacos y a mediados del siglo XVI instauraron la pena de muerte para el furtivo que osara abatir un ejemplar. En Bieszczady habitaba la raza de bisontes del Cáucaso (Bison bonasus caucasicus), que todavía mantenían rebaños salvajes a mediados del siglo XVII. Estas leyes fueron mantenidas también bajo la dominación de los zares rusos a principios del siglo XIX pero las poblaciones seguían disminuyendo.  

Bisonte euroepo (Bison bonasus) en semicautividad en España

En la Primera Guerra Mundial durante la ocupación, las tropas alemanas se mataron 600 bisontes de llanura en el Bosque Bialowieza, a pesar que informes del ejercito advertían del grave peligro de extinción. En 1919 al acabar la guerra habían muerto casi todos los animales, solo sobrevivieron nueve ejemplares. Los bisontes de la raza del Cáucaso corrieron peor suerte pasaron de 500-600 animales en 1917 pasaron a 50 en 1921 y los furtivos mataron los 3 últimos en 1927.

Solo quedaron vivos un total de 50 bisontes en diferentes parques zoológicos y de la raza del Cáucaso solo quedó un toro llamado Kaukasus que se cruzó con hembras de bisonte de llanura por lo que sus descendientes son híbridos. A principios de los años 60 del siglo XX el único lugar en Europa que mantenía bisontes salvajes era Białowieża, de la raza de los Cárpatos solo quedaba una mínima población en cautividad y además no era pura.

Lugar donde se dejaba el cebo rodeado de cuervos y urracas, el lobo espera.

Descendientes híbridos del bisonte del Cáucaso se reintrodujeron en Bieszczady en 1964, se liberaron 7 ejemplares, un macho y 6 hembras procedentes zoológicos. La población creció con rapidez pasaron de 40 ejemplares en 1969, a 60 en 1974, 100 en 1979, 185 en 1984, bajó a 125 en 1989 y 130 en 1994. En 1996 se declaró una epidemia de tuberculosis que comenzó en el distrito de Ustrzyki Dolne, no se consiguió eliminar a todos los animales afectados y esta volvió a repetirse en 2010 en los bosques del distrito de Stuposiany y en el Parque Nacional Bieszczady, en ese momento la población se estimaba en unos 300 ejemplares.

En 2011 se otorgaron los permisos para sacrificar los animales afectados y se estableció una cuarentena de tres años, tras ella se reforzó la población con la reintroducción de un bisonte macho procedente de una granja en Muczne y tres vacas salvajes que se liberaron en el invierno de 2016/2017 en Komańcza. Después los censos obtenidos gracias al uso de cámaras espía se estimó que había una población de 256 bisontes salvajes en 2012, 270 en 2013, 303 en 2014 y 344 en 2015. Los bisontes de llanura procedentes de Polonia se han exportado a más 14 países de Europa incluida España, se calcula que la población total de la especie en el año 2015 era 1.566 en Polonia y 3.987 en el resto del mundo.

Busardo ratonero (Buteo buteo)

Ielxu nos contó que a orillas del río San, dentro de la Rezerwat Przyrody Krywe, hay un rebaño de bisontes que no sale de este valle, pastan a ambos lados del río haciendo un desplazamiento circular, tardan varios días en regresar al mismo sitio para cerrar el círculo de su deambular en busca de pastos, para ello tienen que atravesar dos veces el río por sendos vados. En uno de ellos es donde se rodó buena parte del documental “The Wolf Mountains” de Erik Baláz (2013), realizado por Avis Foundation y Arolla Films. Ielxu participó en el rodaje como asesor rastreando osos y gracias a eso conoció esta zona y entró en contacto con Bogus.

Lobo comiendo

Por la senda embarrada encontramos excrementos y huellas recientes de oso y lobo. Hicimos una espera en un vado pero la lluvia no remitía, el día estaba muy oscuro y solo vimos una cierva (Cervus elaphus). De regreso intentando no resbalar en el fango de la senda encontramos una hembra de Pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos). Esa noche en la cena gracias al WhatsApp nos enteramos que Olga, Christian y los niños además de lobos habían visto un enorme oso en el hide.


Bosque de ribera del río San

SOLO ENTRE LOBOS Y OSOS

Huella de oso

El lunes 30 tenía tres horas libres ya que teníamos que esperar recoger a la familia tras su jornada intensiva de hide así que aproveché la mañana y salí a caminar solo por las proximidades de nuestro alojamiento, al dejar atrás las pocas casas que forman esta aldea seguí una pista paralela al río San. Recordé que Bogus nos contó que la noche anterior en el pueblo un oso había forzado un arcón donde guardaban carne de ciervo y además de comerla había destrozado bastantes cosas.

Excremento de lobo


En ese momento dejó de llover aunque todo seguía muy encharcado, yo caminaba despacio por una pista, en medio del camino encontré un gran excremento de lobo con pelo de jabalí junto a varias huellas, unos metros más y vi una huella algo difusa de oso. Al estar dentro del valle estaba a resguardo del viento, el sol luchaba por salir de entre un mar de nubes mientras yo seguía intentado observar aves pero apenas pude encontrar dos Carbonero sibilino (Poecile montanus), algunos árboles estaban marcados para ser talados pero todavía no les había llegado su hora. El bosque caducifolio estaba precioso por la explosión de ocres, rojos y amarillos del otoño. El camino acabó y allí mismo encontré un enorme excremento de oso, era un amasijo de restos de pequeñas manzanas casi sin digerir. El manzano es el único frutal que crece en este clima, los hay por todas partes cerca de las aldeas y sus pequeñas frutas son un recurso valioso que aprovechan humanos y animales.

Excremento de oso

Continúe por una senda embarrada que subía por la ladera paré al encontrar unas enormes huellas de oso, creo que eran recientes porque las hojas que caían sin parar de los árboles todavía no las habían tapado, algo nervioso recordé las instrucciones sobre cómo actuar ante la presencia de un oso, no hay que huir, hay que mantener tranquilidad, despacio sin darle la espalda hay que retirarse, pensé cómo reaccionaría yo si llegara el momento de encontrar un oso cara a cara, miré mi reloj y casi con alivio descubrí que era hora de regresar. La vuelta fue más rápida aunque saqué tiempo para levantar algún tronco caído en busca de alguna salamandra y para disfrutar con la observación de una pareja de Pico mediano (Dendrocoptes medius).

Pico mediano (Dendrocoptes medius)

Esa mañana teníamos previsto ir todos juntos a una zona muy buena para buscar bisontes y castor (Castor fiber) pero las condiciones climatológicas reinantes hacían peligroso caminar por el bosque ante el riesgo de caídas de ramas, por lo que optaron por llevarnos a una zona más abierta y volvimos al valle de Magura Krywicka donde encontramos más rastros de oso y lobo. Después de comer fuimos a Krywe para seguir intentando encontrar bisontes y castores pero nada más llegar vimos un coche con cazadores que a buen seguro buscaban abatir algún ciervo por lo que tuvimos que cambiar nuestra ruta, tras una breve caminata resbalando por un camino que parecía una piscina de barro en la distancia vimos como esos mismos cazadores acechaban a un grupo de ciervos que pastaba en un prado, la noche se cerró rápidamente y tuvimos que regresar a los coches sin conseguir ver nada más.

Busardo ratonero (Buteo buteo)

TERCER DÍA DE HIDE

Con el cambio de hora adelantamos la entrada al hide, una vez acomodados empezó a clarear y se repitió ceremonia, primero llegaron los cuervos, con más luz entraron urracas, arrendajos y varios ratoneros que sin esperar se dedicaron a comer. Más tarde llegaron 2 gavilanes, el macho joven del último día y una hembra que repitieron los acosos a los arrendajos sin éxito pero se cansaron rápido y se marcharon. Me alegró la mañana la presencia de 2 grajas (Corvus frugilegus) este córvido solo lo había visto en Escocia y al tenerlos cerca pude observarlos bien y hacer alguna foto. Daniel me contó que su principal objetivo de este viaje era intentar ver bien a otro visitante ocasional de este hide, el lince boreal (Lynx Lynx).

Grajas (Corvus frugilegus)

EL LINCE BOREAL (Lynx lynx)

En esta zona de los Cárpatos polacos se marcaron con radio collar cinco ejemplares de lince boreal, 2 machos y tres hembras entre marzo de 1999 y febrero de 2000, una de las hembras murió a los 10 días, del seguimiento del resto se obtuvieron datos del tamaño de los territorios de campeo, este oscilaba entre los 164 y 199 Km² para los machos y entre los 124 y 190 Km² para las hembras, todos los territorios estaban muy cerca de la localidad donde nos alojamos.

Okarma, H., Sniezko, S. & Smietana, W. 2007: Home ranges of Eurasian lynx Lynx lynx in the Polish Carpathian Mountains. - Wildl. Biol. 13: 481-487.


Lince boreal (Lynx lynx), ejemplar en cautividad en Son, Lleida

En Bieszczady estimaron que había una población de 60 lince boreal (Lynx Lynx) en el año 2000 que se alimentaban básicamente de corzos, dedujeron que la escasez de sus presas era la principal causa de la baja densidad del lince en esta zona, el lince boreal es el símbolo del Parque Nacional de Bieszczady.

Smietana W., Okarma H. and S. Sniezko. 2000. Bieszczadzka populacja rysia [The Iynx population in the Bieszczady Mountains] (In Polish with English summary). Monografie Bieszczadzkie Tom 9: 147-155

Arrendajo (Garrulus glandarius)

El día transcurría sin más novedad que un desfile de varios ratoneros con plumajes muy diferentes, el pesimismo empezó a rondar mis pensamientos así que bebí una cerveza y comí algo. Eran casi las cinco de la tarde y con el cambio de hora la luz ya era muy mala, lo peor es que el día estaba cerrado de nubes, había llovido sin parar, y hacía bastante frío, incluso las montañas habían amanecido nevadas. Donde desembocaba la trocha del bosque en el prado me sorprendió un ligero movimiento y me pegó un vuelco el corazón. ¡Daniel  ̶ repetí, esta vez con voz nerviosa ̶  un oso!


Oso pardo (Ursus arctos)


EL OSO PARDO (Ursus arctos)

En Polonia solo quedan osos pardos en el sur y estos forman parte de la población de osos de los Cárpatos que se extiende por el norte de la República Checa, Eslovaquia, Polonia, Ucrania, Rumania y Serbia, en total se estima que rondan los 8.100 individuos. En Eslovaquia calcula que hay 800 ejemplares, 300 en Ucrania, 6.000 en Rumania, 30 en Chequia y en la zona de los Cárpatos serbios quedan menos de 10 ejemplares.



A pesar que la zona con presencia de osos en Centroeuropa es muy extensa las hembras reproductoras ocupan tres zonas aisladas entre sí por lo que la población se reparte de la siguiente forma; el segmento más occidental está en Eslovaquia y en las montañas del Tatra (Polonia), el segundo segmento que es el más grande y se extiende por Bieszczady, por la región eslovaca de Poloniny, Ucrania, Rumanía y Serbia, por último la tercera zona se encuentra en las montañas de Apuseni en la Rumanía occidental. La subpoblación de osos polacos está calificada como “vulnerable" y están totalmente protegidos, gracias a ello su población tiene una tendencia de crecimiento positivo. En Polonia se calcula una población total de 95 ejemplares repartida entre las montañas del Tatra y el Parque Nacional de Bieszczady.

Selva, N., Zwijacz-Kozica, T., Sergiel, A., Olszańska, A., & Zięba, F. 2011: MANAGEMENT PLAN FOR THE BROWN BEAR IN POLAND.

Oso pardo (Ursus arctos)

Nunca había observados un oso en libertad y ahora tenía uno enorme a unos 30 metros de distancia con una cabezota redonda, ¡era grandísimo y muy oscuro! Después gracias a Bogus supimos que era un oso joven de 6 años, pero… ¡era increíblemente grande, sin duda tenía buenas reservas para su hibernación! El oso caminó a donde estaba sujeto el cebo, intenté hacer alguna foto pero era casi de noche y el animal de un solo estirón arrancó un buen pedazo de carne que estaba bien sujeta con hierros y regresó a la espesura para comerla. En esta época los osos necesitan comer todo lo que encuentren para acumular reservas, esta fase se conoce como hiperfagia, con las grasas acumuladas se garantizan poder subsistir durante su periodo de letargo. Subí a tope la sensibilidad de la cámara para intentar obtener alguna imagen testimonial y esperé. Tras unos pocos segundos regresó el plantígrado, esta vez iba directo y más rápido a la carnaza, empezó a comer y Daniel dijo: ¡lobos!



Lobo (Canis lupus)

Cinco sombras grises aparecieron de súbito y rodearon al oso que seguía comiendo sin prestarles la más mínima atención, creo que les despreció porque giró y les mostró su enorme trasero. Sospecho que los lobos habían estado toda la mañana escondidos en el bosque, quizás sin hambre solo estaban vigilando la carne que les habíamos dejado, sabiendo de nuestra presencia solo se habían dejado ver para intentar defender su reserva de alimento. Las sombras grises se movían rápido alrededor del oso y una de ellas se acercó a los cuartos traseros y marcó un mordisco, el oso siguió comiendo y solo pegó un pequeño respingo, como los que pegamos nosotros cuando nos pica un mosquito.

Los lobos siguieron moviéndose alrededor pero no volvieron a acercarse al oso que una vez acabada la carne se paseó con parsimonia por el prado recogiendo alguno de los granos de maíz que quedaban dispersos entre la hierba, gracias a eso se acercó más a nosotros, intenté contener la respiración y disfruté esos minutos solo con la vista, no gasté ni prismáticos innecesarios por la proximidad ni cámara de fotos inútil por la oscuridad, en ese momento se oyó el trompeteo de un bando de grullas que volaban huyendo del frío y esa fue la guinda de otro de los momentos inolvidables que me ha deparado este viaje a los bosques primigenios de Bieszczady. ¡Sin duda volveré!




Busardo ratonero (Buteo buteo)

Christian, Olga, Alex y Sergio acompañados del perro de Bogus, Beethoven. (Foto de Christian)


Gracias a Piros Explorer, a Ielxu, Daniel, Olga, Christian, Sergio, Alex y Boguslaw.


(Foto Daniel Pérez)

Texto y fotos de Rafa Muñoz, 2017. 

En el pie de la foto se identifica a otros autores.

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