19 de febrer 2015

UN GAVIÓN CABECINEGRO Y EL PORQUÉ NOS GUSTAN LAS RAREZAS

18/02/2015

Fangueo en los campos de arroz, Albufera de València.

Desde el día 9 de febrero se está viendo por segunda en la Albufera vez un ejemplar de 2º año de gavión cabecinegro (Larus ichthyaetus), esta especie cría en marismas e islas desde el sur de Rusia a Mongolia, es migratoria e inverna en el Mediterráneo oriental, Arabia y la India, pero en Europa Occidental es un divagante raro, en España todavía no hay citas homologadas. Según publica Toni Alcocer en Birdingalbufera, se observó un ejemplar en Tenerife el 31 de marzo de 1995. En Valencia fue observado un ejemplar en Sollana los días 22 y 23 de marzo de 2014, tenía plumaje de primer invierno y apunta que bien puede tratarse del mismo individuo. Ya entonces intenté observarlo pero no tuve suerte. Mi segundo intento con la especie fue el viernes 13 y tampoco tuve suerte. pero el miércoles por la mañana al leer que se seguía viendo prácticamente todos los días decidí volver a intentarlo.


Garceta común (Egretta garzetta)


En este mundo de la ornitología es curiosa la evolución por la que pasamos muchos. Al principio como todo es nuevo, nos cuesta tiempo aprender a identificar las distintas especies que nos son más próximas, en una segunda etapa descubres que hay especies raras en tu zona o que por sus costumbres son más difíciles de observar y les dedicas más esfuerzo. Pronto ampliamos el radio de acción y hacemos cortos viajes a santuarios donde definitivamente nos acabamos de enganchar a la observación de rarezas. El siguiente paso es salir del país e intentar ver las especies que aquí no tenemos, ya en esta fase cuando una especie rara visita nuestro país no podemos resistirnos a desplazarnos exclusivamente para intentar observar cualquier especie rare que se deje ver varios días seguidos en una misma zona. El fenómeno de los listeros o caza rarezas lleva incluso a programar escapadas maratonianas donde como ahora en un mismo día vienen a València a ver el gavión cabecinegro, después pasan por Almenara para ver el alcaudón Isabel y más tarde van a Deltebre ,Tarragona, para ver un alcaudón pardo que se deja ver a ratos y que también se trata de un ave siberiana que no se había visto antes en España. A veces discutimos sobre la ética de esta faceta más lúdica, es criticada por los que dedican muchas horas a recorrer una misma zona, a estudiar las especies más frecuentes y bregar en su defensa y más cuando concentraciones de observadores en zonas frágiles pueden provocar molestias. Creo que son dos caras de una misma moneda, la pasión por la naturaleza, el único límite debe ser el respeto a los verdaderos protagonistas, las aves.


Bando mixto de gaviota reidora, patiamarilla y sombría.

Pero volviendo al gavión este año se está viendo en los marjales de Alfafar acompañando al resto de gaviotas que aprovechan el fangueo para alimentarse. Esta labor previa a la siembra del arroz consiste en batir el barro de los campos inundados, con ello se rompen los terrones, se ayuda a igualar el terreno y enterrar malas hierbas, al remover con sus grandes palas ponen al alcance de las aves pequeños peces y cangrejos de los que también se alimenta el gavión.


Garza real y gaviota sombría.

La tarde del 18 llegué pronto y nada más meterme por una de las pistas transitables encontré a Bosco Dies, dentro de su coche y tras su catalejo con una sonrisa de oreja a oreja me dijo: mira ahí lo tienes, lo enfoqué con los prismáticos y pude ver un cuerpo bastante más grande que el de una gaviota sombría que tenía al lado, tenía el dorso gris claro, más claro que el de una gaviota patiamarilla, no pude ver la cabeza. Bosco tenía que irse y tuve que apartar el coche, saqué el trípode y catalejo pero el ave levantó el vuelo y marchó al sur.

Después vino el coche de Gonzalo otro compañero preguntando por el bicho y tuve que apartar el mío para darle paso por la estrecha pista, me llamó Juan A. G Pertegaz que estaba en Alfafar, cuando intenté volver a observarlo ya no estaba. Nos reunimos todos en lugar donde pudimos dejar los coches sin molestar y con buena visibilidad  sobre los campos adyacentes que acumulaban enormes bandos de gaviota reidora, mezclados con garceta común, gaviota patiamarilla, gaviota sombría, gaviota de audouin, garcilla bueyera y garza real.

Garceta grande (Ardea alba)

Repasamos con nervios los abigarrados bandos de aves que se alimentaban sin parar de moverse, que levantaban el vuelo cuando pasaba algún ciclista y que volvían a posarse. Cada inmaduro de 2 año gaviota sombría que veíamos nos parecía el gavión, primero los picos, las cabezas, los mantos y las patas, las repasábamos y después mirábamos las fotos de Toni Alcocer en Birdingalbufera, nos parecían el gavión más por las ganas de ver la rareza que por la coincidencia del plumaje. Descartábamos y volvíamos a repasar los campos, ¡allí mirar! Y una nueva falsa alarma con otro inmaduro de sombría. Pasó una larga hora y llegó Daniel Domingo con dos amigos, más tarde Gabi Llorens con su hija recién salida del cole y seguimos repasando sombrías sin encontrarlo.


A la derecha inmaduro de gaviota sombría.

Tras otra hora de rebuscar entre un par de miles de gaviotas empezaron a marcharse los compañeros. Yo no estaba satisfecho de la fugaz observación al principio de la tarde, me despedí de Gabi el último que había llegado y marché por una pista dirección sur con el ánimo de un último intento, la luz mejoró al asomar los últimos rayos de sol entre el horizonte y el cielo encapotado.

Cuando ya pensaba en buscar la salida dirección a casa, en un margen entre dos de los pocos campos que todavía quedan inundados me llamó la  atención el tamaño de una gaviota clara junto a una sombría, saqué el telescopio y allí estaba, sin duda era el gavión, la cabeza potente con el leve antifaz prolongado hasta la nuca, el pico claro, largo y con la patente mancha negra en el extremo. Satisfecho al poder observarlo a placer intenté alguna foto testimonial por la enorme distancia. Llamé a Gabi Llorens y también pudo verlo pero desde el  otro extremo del campo.


Gavión cabecinegro, foto testomonial.


Conseguí una especie más para mi modesta lista personal de 464 especies, algo sin ningún valor pero sí alimento para mi afición, acicate para los que sin ser profesionales ni científicos, somos simples "birders" como dicen los británicos, o como me gusta a mí, utilizando el rustico termino castellano, pajareros.




Texto y fotos de Rafa Muñoz, febrero de 2015.