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Ver linces en Andújar

 

Lince ibérico macho de tres años, Arxiu RMiB

Del 21 al 25 de noviembre de 2022 realizamos un viaje para intentar observar a nuestro felino endémico, el amenazado lince ibérico (Lynx pardinus), en uno de sus mejores reductos, la sierra de Andújar (Jaén). Además queríamos disfrutar con las águilas imperiales, nutrias, buitres negros y leonados, como especies más destacadas de la amplia que se puede disfrutar con facilidad en el parque natural de la sierra de Andújar.

 

Lince ibérico, Andújar nov. 2022. Arxiu RMiB

El lince ibérico

En la zona le llaman el “gato” y efectivamente el lince aparenta ser un gato grande moteado y  rabón. Tiene patas largas, más los pies que las manos que finalizan en unos pies grandes, sus garras son retractiles. En el extremo superior de sus orejas luce unos elegantes pinceles o penachos y de sus mejillas cuelgan dos bigoteras o barbas prolongadas. Su envergadura entre el hocico y la cola es de entre 80 y  110 cm, la altura ronda entre los 42 y 46 cm, su peso máximo alcanza los 16 kg.

Como la mayoría de los felinos son animales solitarios y territoriales, los dominios de los machos son más grandes y abarcan los de varias hembras. Sus territorios alcanzan entre los 4 y los 30 km². Alcanzan la madurez sexual entre los 2 y los 4 años de vida, las hembras finalizan su periodo fértil a los 9 años. En los meses de diciembre y enero entran en celo, ocasionalmente pueden emitir unos roncos maullidos. En esta época los machos se centran en marcar su territorio, el cortejo de las hembras fértiles y la defensa de sus feudos. Después de una gestación de 60-65 días realizan los partos entre marzo y abril. Nacen entre tres y cuatro crías por parto, pero generalmente solo sobreviven dos.

Son animales eminentemente crepusculares, son depredadores especializados en la captura del conejo, con uno al día tienen suficiente para cubrir sus necesidades energéticas, estos suponen el 70% de sus presas. Pueden capturar otras presas como corzos, crías de ciervo o gamos. No toleran la presencia de otros predadores por lo que no dudan en matar zorros, mustélidos o meloncillos, lo que paradójicamente beneficia a su presa, sus poblaciones aumentan al no tener que soportar más predadores. Acechan a sus presas como la haría un gato desde un oteadero, otras veces siguen sus rastros y se acercan sigilosamente hasta que logran acercarse a la distancia óptima, entonces con un potente salto se abalanzan sobre sus presas. 

 

Lince ibérico en Andújar, nov. 2022. Arxiu RMiB

Recuperar un felino al borde de la extinción

El lince es una especie singular que estuvo muy próxima a la extinción, en 2009 era considerado como el felino más amenazado del planeta (9). En 1985 se estimó que quedaban poco más de 800 ejemplares en libertad, pero después de comprobar la acelerada debacle de sus poblaciones que en 1999 apenas superaban los 200 linces en libertad, el Ministerio de Medio Ambiente con el apoyo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) diseñaron una estrategia para intentar revertir la eminente extinción, el objetivo era que en 2011 abandonara la categoría de en peligro crítico de extinción de la lista de la UICN (9). El plan comenzó a funcionar en 2001 y el año siguiente comprobó que solo quedaban 102 ejemplares en libertad, acantonados en dos reductos, 60 en la sierra de Andújar y 42 en Doñana (9).

En 2004 se inició el programa de cría en cautividad con 12 linces. Como eran muy pocos, entre 2004 y 2019 capturaron un total de 28 ejemplares para reforzar el núcleo reproductor. El primer nacimiento se obtuvo en 2005 y gracias al éxito del proyecto, a partir de 2010 comenzaron las sueltas de linces que hasta 2019 liberaron un total de 29 ejemplares (3).

Las entidades que se encargan de la reproducción de linces en cautividad son: el Parque Zoo-botánico de Jerez de La Frontera, el Centro de Cría de El Acebuche en Doñana, el Centro de Cría de La Olivilla en Córdoba, el Centro Nacional de Reprodução de Silves, Portugal y el Centro de Cría de Zarza de Granadilla en Cáceres.

Gracias a los esfuerzos conservacionistas y al refuerzo de poblaciones con la cría en cautividad, su población total en el mes de mayo de 2021 había subió a los 1.365 ejemplares. Ese mismo año se contabilizaron 500 nacimientos de 277 hembras reproductoras en libertad.

Al inicio de la segunda década del siglo XXI los linces estaban distribuidos en 13 núcleos poblacionales, todos ellos dentro de la Península Ibérica. Los 12 núcleos en territorio español contaban con 1.156 ejemplares. Cinco de ellos se ubican en Andalucía y cuentan con 519 individuos. Las tres áreas en Castilla-La Mancha tienen 473 individuos y la cuatro que hay en Extremadura alcanzan los 164 ejemplares, además del núcleo de Portugal tenía 209 linces.

Bajando al detalle de cada una de las áreas con poblaciones linceras, resulta que en Andújar y Cardeña viven 200 linces, en Guarrizas 164, en Doñana-Aljarafe quedan 94, en Guadalmellato 44 y en la Sierra Norte 17, todas estas zonas se encuentran en Andalucía.

En Castilla-La Mancha destaca el núcleo de Montes de Toledo que se ha convertido en el más poblado del estado con una población de 221 linces, en la Sierra Morena Oriental hay 170 y en Sierra Morena Occidental otros 82 más. En Extremadura el núcleo principal se encuentra en Matachel y acoge 121 “gatos”, le siguen la zona de Ortigas con 20, Valdecañas/Ibores con 14 y Valdecigüeñas con otros 9 ejemplares (4).

Es una especie en expansión y gracias al seguimiento de algunos ejemplares liberados con un collar radiotransmisor, se ha comprobado que son capaces de dispersarse muy lejos de sus zonas habituales. En 2019, gracias a una cámara de foto-trampeo se comprobó que un lince estuvo divagando por Villena, en la comarca del Alt Vinalopó, en el País Valencià (6).

Otro ejemplar llamado Litio, después de ser liberado en el Algarve Portugués, en junio de 2018 llegó hasta Santa Coloma de Cervelló, a escasos 15 minutos de Barcelona. Para ello atravesó toda la Península Ibérica y un espeso nudo de autopistas y carreteras del área metropolitana de la capital catalana (7).

A pesar de la mejora poblacional no se ha detenido el programa de Conservación Ex-situ del Lince. El año 2022 tiene 28 parejas reproductoras, de las que 21 lograron gestar un total de 55 cachorros, de ellos sobrevivieron al destete 19 machos y 23 hembras (8).

 


Gráfica de cachorros de lince nacidos en cautividad, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

 


La sierra de Andújar

El 28 de Julio de 1989 se declaró este parque natural, situado en la vertiente sur de Sierra Morena, al noroeste de la provincia de Jaén. Protege una superficie de 74.774 Ha de dehesas y bosques mediterráneos situados entre los 1.290 m del pico Burcio del Pino, en Sierra Quintana y los 200 m, en el límite más cercano a Andújar (10).

Su configuración geológica presenta tres tipos de rocas dominantes, destacan a ojos inexpertos los bellos granitos que forman unos “bolos” muy singulares, una vez erosionados forman suelos arenosos. Las duras cuarcitas están presentes en los cortados más abruptos mientras que las más generalizadas son las pizarras, como son muy sensibles a la erosión, forman relieves suaves, que resultan patentes en las frecuentes lomas redondeadas.

La mayor parte de la superficie del parque está ocupada por enormes fincas cinegéticas que tienen el acceso restringido por miles de kilómetros de cercados cinegéticos. Principalmente están dedicadas a la caza mayor, por lo que abundan los ciervos, gamos, corzos, muflones y jabalís, pero algunas crían de reses bravas, vacas de carne, ovejas, caballos y cerdos ibéricos.


Alcornoque descorchado, nov. 2022. Arxiu RMiB


Este es el reino de las grandes monterías, aquí practica la caza mayor gente poderosa y acaudalada. Lo hizo el dictador Franco y su sucesor Juan Carlos I, “el campechano”. La tradición no se ha perdido, uno de los vecinos nos aseguró que aunque se oculta celosamente a la opinión pública, también caza con frecuencia el rey Felipe I, “el preparado”. Pensar que cuando era un principito adolescente y simpático, en 1996, presentó la serie documental sobre la fauna ibérica, “La España Salvaje”, donde alardeó de su teórico ecologismo (5).

 

Rafi, macho de tres años en Cabeza Parda, noviembre de 2022, Arxiu RMiB

¿Cuándo y cómo observar al lince en Andújar?

El mejor modo de poder tener la fortuna de ver un lince es realizar esperas en las zonas apropiadas, con ayuda de prismáticos y telescopios terrestres hay que batir el terreno para intentar detectar el movimiento de algún gato. Puede ayudarnos estar atentos a las señales de inquietud de urracas o cérvidos, cuando detectan su presencia. Pero recordar que son felinos, por tanto cazadores eminentemente crepusculares, el resto de la jornada el lince se dedica al descanso, les gusta solearse en invierno o dormitar a la sombra en la canícula.

El periodo en el que están más activos coincide con el celo, dependiendo de la climatología oscila entre la segunda semana de noviembre y la primera de enero. Otro periodo de gran actividad es cuando tienen las crías crecidas, estas son juguetonas y se mueven alrededor de sus madres, además ellas deben alimentar más bocas y por tanto necesitan cazar más.

Un factor importante para el observador de linces es la suerte ya que se puede coincidir con ellos en cualquier pista o carretera del parque o del entorno. Para ayudarla hay que circular despacio y con los ojos abiertos ya que la posibilidad de atropellos o no descubrirlos es alta. Cuando se coincide con ellos, es mejor moverse despacio y sin hacer ruido, así comprobaremos que no nos tienen miedo y ellos son capaces de seguir a lo suyo, ignorándonos.


 

¿Dónde encontrar el lince en Andújar?

La Lancha

Sin duda el mejor lugar donde intentar ver un lince es La Lancha. Para llegar si partimos desde Andújar, en la rotonda de la avenida Blas Infante nº 6 hay que tomar la comarcal A-6177 que sale dirección norte. Tras 14,2 km se llega al alojamiento rural Los Pinos, que cuenta con un restaurante muy recomendable. Nada más pasarlo, a mano derecha, nace la estrecha carretera JH-5002 que serpentea entre chalets y enormes pinos piñoneros que con sus raíces deforman el firme asfaltado como si fuera papel, llevar cuidado si no queréis destrozar los bajos del vehículo.


La Lancha


Una vez dejamos atrás las segundas residencias, la carretera sigue ganando altura entre vallados cinegéticos donde abundan los ciervos y gamos, además del resto ungulados silvestres. Aquí se pueden ver páridos y arrendajos. Cuando se llega a una meseta, el bosque se abre y deja paso a una dehesa aclarada, circulamos junto a unos corrales tapiados y enseguida se llega a un tentadero circular.


Comederos de granito, Arxiu RMiB


A mano izquierda aparece una pista de tierra, señalizada con un rótulo donde pone: La Lancha. Hay que seguirla durante 4,5 km, es una pista muy deteriorada que puede transitar cualquier vehículo siempre que vaya muy despacio y esquivando los baches más profundos. En ese tramo hay dehesas abiertas donde pastan reses bravas, rodeadas de cérvidos, jabalís y cerdos ibéricos. Llama la atención la presencia de unos singulares comederos construidos por picapedreros que vaciaron enormes bolos de granito, que encontraremos alineados a ambos lados de la pista. Esta zona es muy buena para ver alaúdidos, pícidos, fringílidos, córvidos y rabilargos.


Buitre negro en la Lancha, noviembre de 2022. Arxiu RMiB


Cerca del final de este tramo se pasa junto a una elaborada puerta forjada con su nombre y una cabeza de ciervo, Cabeza Parda. Un vecino nos aseguró que su reciente heredero era contrario a la caza y no dejaba practicarla. Esto había disparado las poblaciones de cérvidos y como están encerradas en un espacio finito y en una época de sequía pertinaz, se había reducido la disponibilidad de alimento por lo que las reses salvajes padecieron desnutrición severa. Esto provocó que la guardería del parque obligara al propietario a descastar un buen número de venados para reducir sus poblaciones y como se negaba a la caza con armas de fuego, contrató a un arquero.


Segundo observatorio de los Escoriales, La Lancha, Arxiu RMiB


Desde Cabeza Parda la pista mejora considerablemente el firme, entramos en la mejor zona donde poder observar un lince ibérico en libertad. El camino baja por un vallejo donde la vegetación se cierra, cuando se vuelve a abrir el paisaje hemos llegado a los Escoriales. A mano izquierda vemos como descienden las onduladas laderas. Enseguida encontramos el primero de cinco miradores que apuntan a la cola del embalse del Encinarejo. Cualquiera de ellos es ideal para sentarse en silencio, con ayuda de prismáticos y catalejo, si contamos con un poco de suerte, podremos observar el gato. No descuidéis las espaldas, algunas veces los linces  atraviesan la pista ignorando a los observadores, en ocasiones pueden pasar muy cerca. Aquí mismo se observa con facilidad una pareja de águila imperial además de buitres negros y leonados.

Curruca rabilarga, Andújar nov. 2022. Arxiu RMiB


La pista continúa serpenteando por la ladera, atraviesa un collado y tras recorrer 2,8 km llega al mirador del Jándula, situado junto al poblado de la Lancha, donde se alojaron los trabajadores que construyeron este embalse. La distancia total entre Los Pinos y el poblado de La Lancha es de 17,2 km.

 

El Encinarejo

El Encinarejo

Antaño fue una zona lincera muy buena pero en la actualidad hay menos posibilidades de encontrar al gato, sin embargo es un lugar de visita obligada y enseguida entenderéis porqué. Partiendo del complejo Los Pinos, siguiendo por la comarcal A-6177, tras recorrer 7,6 km se llega un estrecho puente de hierro que cruza el río Jándula, nada más atravesarlo nace una amplia pista con muy buen firme, entramos a El Encinarejo.

El camino de tierra circula paralelo al río que cuenta con un espectacular bosque de ribera donde reinan enormes pies de chopos, fresnos y olmos, algo más alejados del agua crecen enormes pinos piñoneros, grandes encinas y alcornoques.


Buitre leonado, Andújar nov. 2022. Arxiu RMiB


La pista sube una loma, cuando la corona, en el lado derecho del camino aparecen unos pretiles de piedra y una valla de madera. Desde allí, mirando al sur se domina una buena porción de terreno donde vale la pena hacer una espera. Siempre se ven venados o gamos, pero con suerte se puede encontrar algún lince o bisonte europeo que han reintroducido recientemente en esa finca. En la zona abunda el rabilargo, hay garzas, martinetes, martín pescador, cormorán en época invernal y oropéndolas en primavera y verano.


Urraca, Andújar nov. 2022. Arxiu RMiB


Bajando la suave loma, al alcanzar el nivel del río, aparecen un par de observatorios. El primero es el de Doña Rosa y el segundo el de Los Lastrones, ambos están techados aunque no están muy bien ubicados al quedar algo alejados del cauce. Tras haber recorrido 2,6 km se llega a los pies de la vieja presa del embalse del Encinarejo. Allí mismo, preferentemente a primera hora del día, se suele observar una pareja de nutrias y, en temporada, acompañadas sus crías.


Águila imperial ibérica adulta en la Lancha, nov. de 2022. Arxiu RMiB


​Listas de aves observadas en eBird:

21/11/22.- 

https://ebird.org/checklist/S123153488

22/11/22.- 

https://ebird.org/checklist/S123153213

https://ebird.org/checklist/S123153305

https://ebird.org/checklist/S123153396

23/11/22

https://ebird.org/checklist/S123152912

https://ebird.org/checklist/S123152957

https://ebird.org/checklist/S123153029

24/11/22

https://ebird.org/checklist/S123152605

https://ebird.org/checklist/S123152741

https://ebird.org/checklist/S123152831

Águila perdicera en la Lancha, nov. de 2022. Arxiu RMiB

Bibliografía y referencias: 

(1)    https://elpais.com/diario/2001/04/16/sociedad/987372005_850215.html 

(2)    https://www.lynxexsitu.es/seccion.php?secc=NOTICIAS&id=115 

(3)    https://www.miteco.gob.es/es/parques-nacionales-oapn/plan-accion-2007_tcm30-61743.pdf 

(4) https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/transicion-ecologica/Paginas/2022/170622-linceiberico.aspx

(5)    https://www.turismodeandujar.com/parque-natural-sierra-de-andujar

(6)    https://valenciasecreta.com/lince-iberico-comunitat-valenciana/

(7) https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2021-07-23/el-lince-iberico-se-acerca-a-cataluna-y-aragon.html 

(8)    https://www.lynxexsitu.es/seccion.php?secc=NOTICIAS&id=115 

(9)    https://www.lynxexsitu.es/ficheros/documentos_pdf/37/bookexsituvargas2009_3.pdf 

(10) https://www.turismodeandujar.com/historia-de-andujar

  

Ciervo macho, Andújar nov. 2022. Arxiu RMiB

Texto y fotos de Rafa Muñoz

MONFRAGÜE, ARROCAMPO, ESTEPAS DE TRUJILLO Y CÁCERES


Buitre leonado (Gyps fulvus)

Llegó la fecha que esperábamos, el lunes 20 de marzo madrugamos para llegar cuanto antes a Monfragüe (Cáceres). Las anotaciones del cuaderno de campo las iniciamos en Calzada de Oropesa, en concreto en los lagunazos de las Zorreras que estaban pegados a una gasolinera donde paramos a repostar ya muy cerca de Extremadura. Desde el mismo parking en una laguna muy pequeña observamos una pareja de ánade friso (Anas strepera), un ánade rabudo (Anas acuta), cuchara europeo (Anas clypeata), ánade azulón (Anas platyrhynchos) y un buen montón de galápagos soleándose.

Nutria (Lutra lutra)

Unos pocos kilómetros más y ya casi llegado el medio día salimos de la A-5 en Navalmoral de la Mata, en la comarca de Campo Arañuelo ya que queríamos explorar la zona de los Pinares y Melojares del Tietar además de intentar ver algún elanio por la zona pero no tuvimos suerte con la rapaz como tampoco la tuvo una Nutria (Lutra lutra) que encontramos muerta atropellada muy cerca de Rosalejo, es muy triste tener que observar la belleza de sus formas inertes, una valiosa vida menos con la que enriquecer nuestros ríos, nutrias, linces, garduñas, erizos o ginetas cuando no mueren por disparos, venenos o cepos lo hacen debajo de nuestros coches, a nadie en Tráfico parece importar que muchos mamíferos, anfibios y reptiles muy escasos mueren en nuestras carreteras.

Cerezos en el valle del Jerte.


Por la tarde llegamos al alojamiento que elegimos el apartamento Rincón del Salvador, en el casco viejo de Plasencia, Teo el dueño nos hizo de cicerone y nos indicó donde disfrutar de la rica gastronomía de la zona. Pero como todavía teníamos un par de horas de luz nos acercamos al valle del Jerte ya que en las zona bajas comenzaba la floración de los cerezos. En pocos kilómetros llegamos a la CC-86 que subía a Casas del Castañar donde gracias a la luz de un claro atardecer pudimos disfrutar la floración que empezaba en las zonas bajas. Tras unas fotos salimos del valle del Jerte por el puerto del Piornal a 1.284 metros para pasar al valle de la Vera donde los robledales todavía estaban desnudos pero no restaban espectacularidad al bosque, con un paseo por la preciosa localidad de Garganta la Olla y una cerveza dimos por finalizada la jornada y regresamos a Plasencia.

Alimoche (Neophron percnopterus)


A la mañana siguiente nos dirigimos a Monfragüe, con las luces del día asomando en el horizonte hicimos la primera parada en el puerto de La Serrana que a buen seguro debe su nombre a la mítica protagonista de leyendas Isabel de Carvajal de Garganta la Olla, también conocida como la serrana de la Vera, Isabel fue una moza despechada por un sobrino del Obispo de Plasencia que tras deshonrala la abandonó, ella se lanzó al monte y se hizo bandolera, alcanzó fama porque seducía a los viajeros, los llevaba a su cueva donde tras emborracharlos y practicar sexo con ellos los mataba y se quedaba con todos sus bienes, guardando sus huesos en el fondo de su cubil. 

Pareja de Cigüeña negra (Ciconia nigra)

Nosotros sin miedo a las serranas ni a los obispos nos dedicamos a observar una pareja de Alimoche (Neophron percnopterus) que acaramelada se calentaba con los primeros rayos de sol, los Buitre leonado (Gyps fulvus) con más hambre levantaban el vuelo y una pareja de Cuervo grande (Corvus corax) recorría las cimas con un vuelo ondulante, en paralelo y sin parar de graznar anunciando al resto de especies sus amores, a nuestro alrededor una pareja de Golondrina daúrica (Cecropis daurica) y varios Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) se dedicaban sin pausa a atrapar insectos voladores.

Portilla del Tietar


Nos dirigimos a la Portilla del Tietar con la intención de llevar el sol de espaldas el resto del día, enseguida me sorprendió que se había eliminado las más de 3.000 hectáreas de eucaliptos que se plantaron dentro de los límites del parque Nacional en 1.975 ahora se está regenerando una vegetación donde las encinas predominan en las solanas, los acebuches aparecen en las zonas más frescas y en las umbrías dominan los alcornoques acompañados de pies de quejigo y arce de Monpelier. 

Escribano montesino (Emberiza cia)

Ya en la Portilla del Tietar comprobamos que mientras algunos buitres leonados (Gyps fulvus) estaban incubando otros copulaban, emitían ronco gruñido intermitente, eran unos jadeos primitivos que duraron hasta que el macho bajó del dorso de la hembra. Pronto nos olvidamos de los leonados al ver pasar un Buitre negro (Aegypius monachus) al que enseguida abandonamos para disfrutar con la llegada de un Águila imperial (Aquila adalberti) que llevaba una rama en las garras que dejó en una enorme plataforma en lo alto de una encina, cerca del alto de la loma de Los Jarales, muy próxima a donde acaban los riscos del cerro de la Calera. También pasó alguna Cigüeña negra (Ciconia nigra) que estaban empezando su periodo de celo y todavía no ocupaban sus nidos.

Águila imperial ibérica (Aquila adalberti)


Seguimos hasta el mirador de la Báscula donde vimos dos Culebrera europea (Circaetus gallicus) aquerenciadas a una encina donde debían querer hacer su nido, un Buitre leonado (Gyps fulvus) estaba tumbado incubando ocupando un nido de Buitre negro (Aegypius monachus) en la copa de otra encina. Unos metros más y llegamos a la presa del embalse Torrejón-Tietar donde vimos pasar un Águila pescadora (Pandion haliaetus) y disfrutamos de los juegos de una pareja de Milano negro (Milvus migrans) que llevaban ramas a su nido ubicado en uno de los pinos próximos a la orilla. 

Río Tajo, Monfragüe

En la presa numerosos Avión común (Delichon urbicum) se afanaban en la construcción y reparación de sus nidos debajo de la carretera que atraviesa el dique mientras pasó un grupo de Paloma zurita (Columba oenas). Nos asomamos al brazo del río bajo la presa Torrejón-Tajo y en las orillas había Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) y Garza real (Ardea cinerea). En el observatorio de la Tajadilla un Alimoche (Neophron percnopterus) intentó expulsar a una Cigüeña negra (Ciconia nigra) que descansaba en lo alto del cortado pero no lo consiguió, mientras más buitres leonados seguían tumbados incubando, los alimoches recién venidos aparentaban no haber empezado su reproducción.

Mirador de la Tajadilla, Monfragüe.


Llegamos al Salto del Gitano que también debe su nombre a otra leyenda, en este caso cuentan que un bandolero de etnia gitana que asaltaba a los viajeros de la ruta Trujillo-Plasencia intentó huir de la Guardia Civil con un salto suicida desde lo alto de estos riscos cortados por el río Tajo, la leyenda añade que un guardia civil al ver como conseguía escapar el salteador quedó petrificado y como prueba de ello en lo alto de uno de los pétreos farallones debajo del castillo se adivina un enorme tricornio.

Buitre negro (Aegypius monachus)

Aquí estuvimos varias horas disfrutando de los vuelos próximos de Buitre leonado (Gyps fulvus), de Buitre negro (Aegypius monachus), de Milano negro (Milvus migrans) y de Cigüeña negra (Ciconia nigra) que aquí si parecían querer tomar posesión de dos nidos. Pero no solo rapaces también se dejaron ver muy bien dos parejas de Roquero solitario (Monticola solitarius), Herrerllo común (Cyanistes caeruleus), Escribano montesino (Emberiza cia) y Zorzal charlo (Turdus viscivorus). Regresamos a Plasencia dando un rodeo desde Torrejón el Rubio, pasando por Serradilla y Mirabel donde añadimos nuevas especies y disfrutamos de preciosas dehesas de encinas y otras de alcornoques.

El Salto del Gitano, Monfragüe


Al día siguiente nos dirigimos hacía Trujillo para dedicar la jornada a las zonas de pastos y cereales donde encontraríamos otro tipo de especies. Empezamos en los llanos de Belén, localidad muy próxima a Trujillo alli en los verdes pastos, entre las vacas observamos un macho de Avutarda común (Otis tarda), varias Cigüeña blanca (Ciconia ciconia) y Garza real (Ardea cinerea). 

Escribano triguero (Emberiza calandra)

No muy lejos gracias al telescopio localizamos un de 8 grupo de Sisón común (Tetrax tetrax) y varias Calandria (Melanocorypha calandra), también pudimos ver una cópula de Busardo ratonero (Buteo buteo).

Llanos de Belén, Trujillo.


El día se fue cerrando y comenzó la lluvia que no nos impidió observar más especies; Críalo europeo (Clamator glandarius), Cuco común (Cuculus canorus), Alcaudón meridional (Lanius meridionalis) y Alcaudón común (Lanius senator) además de numerosos bandos de Gorrión moruno (Passer hispaniolensis), por doquier cantarines machos de Escribano triguero (Emberiza calandra) y los recién llegados de su invernada africana Cernícalo primilla (Falco naumanni). Continuamos circulando por Santa María Magasca donde por culpa del mal tiempo pocas aves pudimos ver pero al final de la mañana obtuvimos la recompensa de localizar un grupo de 9 Avutarda común (Otis tarda) agrupadas escondidas de la lluvia y el viento en una depresión del terreno, nos fallaron el elanio y la carraca y como la lluvia arreciaba decidimos parar para darnos un homenaje gastronómico en el restaurante La Troya de Trujillo.

Central nuclear de Almaraz y evaporación de las aguas en el embalse de Arrocampo.


El frío y la lluvia siguieron dominando la siguiente jornada, esa mañana nos dedicamos a explorar el Parque Ornitológico de Arrocampo en Saucedilla donde hay varios observatorios ornitológicos en el embalse de Arrocampo. Este es un lugar singular ya que la central nuclear de Almaraz utiliza el agua del Tajo para refrigerar el reactor fabricado por Westinghouse Electric, para lograrlo se construyó el embalse de Arrocampo donde las aguas  después de pasar por el circuito de refrigeración de la nuclear salen al exterior con 10 grados más que cuando entraron. Este aumento de temperatura lo aprovechan especies singulares en Extremadura por eso aquí se reproduce la garcilla cangrejera, la espátula, el calamón y el aguilucho lagunero. 

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia) bajo la lluvia.

Las cigüeñas blancas aprovechan los diques térmicos para ubicar sus nidos y en invierno los cormorán grande lo utilizan para dormir más calientes. Aprovechamos para seguir añadiendo especies; Cistícola buitrón (Cisticola juncidis), Bisbita alpino (Anthus spinoletta), Somormujo lavanco (Podiceps cristatus), Calamón (Porphyrio porphyrio), Avión zapador (Riparia riparia), Cigüeñuela común (Himantopus himantopus), Andarríos grande (Tringa ochropus) y Agachadiza común (Gallinago gallinago). Por los campos de la zona hay mucho nido de cigüeña blanca (Ciconia ciconia) incluso una de ellas tenía un nido con 4 huevos en el techo de uno de los observatorios que casi se podía tocar con la mano. Nos falló la colonia de primillas de Saucedilla que parecía estar vacía ya que debía ser un poco pronto para la reproducción y la fuerte lluvia tampoco ayudaba, no pudimos observar ningún ejemplar.

Milano negro (Milvus migrans)


Por la tarde fuimos dirección Serrejón y el día se abrió lo que aprovecharon grupos de Milano negro (Milvus migrans) para solearse sobre encinas, sobre la carretera patrullaba algún Milano real (Milvus milvus), grupos de Rabilargo asiático (Cyanopica cyanus) y parejas de Perdiz roja (Alectoris rufa) pululaban por doquier. 

Alcaudón meridional (Lanius meridionalis)

Poco antes de entrar al Parque Nacional por la Portilla del Tietar, en las dehesas de El Arrolí hicimos una parada, este es un precioso enclave a orillas del Tietar con dehesas de alcornoques añosos, con varios arroyos y pequeñas lagunas rodeados por una espesa y rica vegetación de ribera donde pudimos observar Martín pescador (Alcedo atthis), Chochín común (Troglodytes troglodytes), Pico picapinos (Dendrocopos major) y Pito real (Picus viridis).

Rabilargo asiático (Cyanopica cyanus)


En la Portilla del Tietar llegamos a tiempo de ver un relevo en la incubación de las Águila imperial ibérica (Aquila adalberti) mientras un grupo de Mito común (Aegithalos caudatus) revoloteaba sobre nuestras cabezas, una Curruca rabilarga (Sylvia undata) y una Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans) anunciaban su presencia con sus cantos. 


Herrerllo común (Cyanistes caeruleus)

Sobre el Puente Nuevo del río Tajo paramos para observar una nube con cientos de Avión común (Delichon urbicum) y pudimos descubrir entre ellos una veintena de Vencejo real (Apus melba) que se alimentaban mientras una pareja de Milano negro (Milvus migrans) realizaba un baile aéreo con entrecruzando de garras, para ello uno de los miembros se daba la vuelta de espaldas y presentaba las garras al compañero.

Buitre negro (Aegypius monachus)

Acabé la jornada casi al anochecer paseando por una de las sendas que salen de Villareal de San Carlos y tropecé con dos preciosos machos de Ciervo común (Cervus elaphus) que no mostraron el menor temor ante mi presencia, pude disfrutarlos a escasos 6 metros de distancia, toda una gozada posible gracias a la protección que encuentran en el parque nacional y a la prohibición de la caza, algo que debería ser obligatorio en todo espacio protegido.

Gerardo, Aurelio, Maica y Rafa


Consejos
Alojamientos:

Plasencia: apartamentos turísticos Rincón del Salvador rincondelsalvador@gmail.com
Toril: Hotel Rural Puerta de Monfragüe y restaurante próximo a la Portilla del Tietar. www.hotelruralpuertademonfrague.com

Restaurantes:

Trujillo: Mesón la Troya Plaza Mayor, 10.
Plasencia: La Taberna del Gordo y el Español en la plaza Mayor.
Torrejón el Rubio: Taberna y posada El Arriero, calle Pizarro.
Navalmoral de la Mata: Los Aperos, calle carretera de Jaradilla.
 
Texto y fotos de Rafa Muñoz marzo de 2017.