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Pajareo otoñal en Villafáfila

Avutardas en Villafáfila, noviembre 2023. Arxiu RMiB 

 

Entre el límite de Castilla y León se encuentra la comarca de Tierra de Campos, antaño denominada el granero de Castilla. El paisaje es una inmensa llanura esteparia ondulada situada entre los 700 y los 720 metros de altitud dedicada a los cultivos cerealistas. Junto a la localidad zamorana de Villafáfila destaca un espacio singular formado por diversas lagunas salobres que en años húmedos inundan hasta 600 ha.

Estos esteros endorreicos temporales tienen mucha importancia debido a la biodiversidad que acogen, principalmente en invierno cuando se convierten en una parada obligatoria para las aves migratorias que transitan por el oeste de la Península Ibérica.

Las principales lagunas de este complejo lagunar son la Laguna Grande con 192 ha, la Laguna de Barillos con 118 ha y la Laguna de las Salinas con 70 ha, pero en época húmeda aparecen muchos más lagunazos que se enseñorean en cualquier depresión.

Dado la enorme biodiversidad que acogen, en 2006 la Junta de Castilla y León protegió 32.541 hectáreas mediante la figura de Reserva Natural.

Nosotros viajamos a las lagunas de Villafáfila los días 27 y 28 de noviembre. Para pernoctar elegimos el céntrico y muy correcto hostal Universal, en la cercana localidad de Benavente. Con respecto a la intendencia señalar que disfrutamos de la abundante y consistente gastronomía de la zona, en Villafáfila comimos en el Palomar y en Benavente cenamos en el Bar Gallego, una cecina y unos quesos zamoranos espectaculares, todos ellos regados con buen vino de Toro.

 

Observatorios y rutas realizadas

Observatorios

Para poder contemplar la fauna sin molestarla esta reserva cuenta con varios observatorios repartidos por los diferentes humedales. En un recorrido pajarero que progrese de sur a norte para llevar el sol de espaldas el primero que encontramos es el observatorio de la Laguna de San Pedro, junto a la localidad de Villarrín de Campos (1). Continuando dirección norte se llega al sureste de la Laguna Salina Grande, al observatorio de Otero de Sariegos (2) que tiene el inconveniente que cuando los niveles hídricos son bajos, se queda muy retirada la zona inundada y solo con ayuda del catalejo se puede intentar  identificar las aves más pequeñas que estén en el sur de la laguna. Esta área tiene una preciosa casa observatorio que imita los tradicionales palomares, pero para desgracia del naturalista aterido por el gélido viento de finales otoño, también suele estar cerrado.


Ánsares en la Laguna de Panera, Arxiu RMiB


Siguiendo la pista que rodea la Laguna Salina Grande por el este, junto a la carretera ZA-715 se alza el enorme complejo de la Casa del Parque (3), que es su principal punto de información. Según datos de la propia Junta, en 2018 lo visitaron más de 17.000 ciudadanos. Con estas cifras nos sorprende que la Junta prefiera mantenerlo cerrado entre semana, cuando allí dentro siempre hay personal de Medio Ambiente trabajando y somos muchos los que preferimos ir entre semana para evitar aglomeraciones. Para acabar de empeorar la gestión medioambiental autonómica, según informa su página web cobran una entrada de 2€, cosa poco habitual en el resto de los parques naturales del estado. 


Observatorio de Barillos, Arxiu RMiB


Por último, al noroeste de la laguna de Barillos, junto a la misma ZA-715, se encuentra el observatorio de la Laguna de Barillos (4). A pesar de su nombre está más cerca de la Laguna Rosa, aunque con ayuda del telescopio se puede prospectar la alejada Laguna de Barillos. Al norte también se puede ver la pequeña Laguna de las Paneras.

Un malpensado, viendo la ubicación de los observatorios y los nombres que les han adjudicado piensa que quizás el que eligió su ubicación pensaba más en quien cobraba la expropiación de los terrenos que en si era el lugar más apropiado para montar un observatorio, que no moleste pero que permita observar la aves. Quizás la razón sea que cuando los diseñaron el nivel hídrico era muy diferente. En jornada y media cortas por ser finales de otoño identificamos un total de 50 especies, que repasaremos en las siguientes líneas.


Observatorio de la Laguna de San Pedro, Arxiu RMiB
 

Rapaces 7 especies.

Notamos que el aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) es menos abundante que milanos y aguiluchos pálidos. Nos lo encontramos preferiblemente patrullando en vuelo raseado por campos alejados de las lagunas. El busardo ratonero (Buteo buteo) también se localiza preferentemente campeando sobre las tablas de cereal de los alrededores. Sin dudar el aguilucho pálido (Circus cyaneus) es más abundante que el lagunero, nosotros observamos no menos de diez ejemplares, aunque ninguno de ellos era macho. 


Cernícalo vulgar en caja nidal, Villafáfila, Arxiu RMiB


Encontramos varios ejemplares de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) aquerenciados a las numerosas cajas nidos que salpican la reserva. Esta sí que es una buena gestión ambiental ya que facilitar la cría de predadores, ayuda a mantener a raya las poblaciones de topillos y ratones que de otra manera diezmarían los cultivos. En primavera, esos mismos nidales acogen al 50% de la población mundial de cernícalo primilla (falco naumanni) que se reproduce aquí. En Villafáfila se estima una población de 300 parejas. Pero esta especie solo está presente entre los meses de febrero y mediados de septiembre, a principios de otoño marchan al Sahel occidental buscando zonas donde abunden los insectos de los que se alimentan.


Milano real en Villafáfila, Arxiu RMiB


Sorprendimos dos gavilanes (Accipiter nisus) al acecho de paseriformes en dos de los escasos bosquetes aislados que rodean las lagunas. Nos llamó la atención la abundancia de egragópilas frescas de lechuza común (Tyto alba), aunque no vimos ninguna rapaz nocturna.

Sin dudar la rapaz más abundante en puertas del invierno es el milano real (Milvus milvus), vuelan bajo prospectando posibles presas o esperan pacientemente posados en cualquier pequeño promontorio. También pudimos comprobar como cuatro ejemplares seguían un tractor mientras araba un campo, compartiendo los invertebrados desenterrados con un colorido grupo formado por gaviotas reidoras y estorninos pintos. 

 

Ánsar común en Villafáfila, Arxiu RMiB

Anátidas y gansos 6 especies.

Las anátidas abundan en estas aguas someras, encontramos al genérico ánade azulón (Anas platyrhynchos), cuchara europeo (Spatula clypeata), nos sorprendió lo escasa que era la cerceta común (Anas crecca) y por el contrario la abundancia de Tarro blanco (Tadorna tadorna). A los pajareros mediterráneos siempre nos alegra observar los patos más escasos en nuestra vertiente, como son el ánade rabudo norteño (Anas acuta) o el silbón europeo (Mareca penelope).

 

Grulla en Villafáfila, Arxiu RMiB

Gansos, grullas, garzas, flamencos y gallináceas, 5 especies

Antaño estas lagunas destacaron por acoger en invierno una buena fracción de los ánsares comunes (Anser anser) europeos, que alcanzó unos máximos de entre 30 y 35.000 gansos en los mejores años. Esta cifra se redujo progresivamente y en 2018 solo se contabilizó un máximo de 2.500 gansos, convirtiéndose en la cifra más baja desde 1983. Este 2023 solo fuimos capaces de contar un máximo de 231 ejemplares en la Salina Grande. El cambio climático ha favorecido que estas aves encuentren alimento en tierras norteñas que antes se helaban, lo que les impedía acceder a su sustento. Por ello ahora muchas ocas prefieren acortar su viaje migratorio y se quedan en lugares más cercanos a sus colonias de cría como son las campiñas holandesas.

Al contrario de lo ocurre con los ánsares, las cifras de grulla común (Grus grus) invernantes han ido aumentando con el paso de los años. La población invernante castellano-leonesa ha pasado de 230 aves en 1980 a 4.996 en 2007. Con todo en Villafáfila invernan pocas, esta localidad la utilizan preferentemente como punto de reposo y alimentación durante la migración postnupcial (Prieta et. al., 2008), nosotros solo contamos 184 ejemplares. Otras especies presentes fueron dos flamenco común (Phoenicopterus roseus), 1 gallineta común (Gallinula chloropus) y 2 garza real (Ardea cinerea).


Avutardas en Villafáfila, Arxiu RMiB

 

Estepárias, 1 especie

Circulando por las pistas al suroeste de Tapioles (5) encontramos grupos numerosos de avutarda común (Otis tarda). El lunes 27 observamos 95 ejemplares en el mismo campo y el martes, en una zona próxima encontramos un grupo de 34 y otro de 61. Nos sorprendió que estas aves se agrupen en bandos invernales tan grandes. A buen seguro que estaban rebuscando granos de trigo y cebada ya que en los meses invernales se alimentan casi exclusivamente de materia vegetal (Lane et al., 1999).

 

Avutardas, Arxiu RMiB


Según datos de la Junta de Comunidades en 2018, en el entorno de Villafáfila hay una población de avutardas cercana al millar. Los máximos se censaron en 2005, cuando contabilizaron 2.668 ejemplares. Estos datos implican que aquí se concentra la mayor porción de la población mundial de esta especie. Sin embargo las tasas de reproducción de algunos años son muy bajas, en la primavera de 2022 una concatenación de fríos primaverales anómalos provocó que solo prosperaran 73 pollos.  

 

Bando de avefrías y combatientes, Villafáfila, Arxiu RMiB

Limícolas, 8 especies

En la actualidad la avefría europea (Vanellus vanellus) se ha convertido en la especie más abundante de los inviernos en Villafáfila. En 2016 se llegaron a contabilizar 10.000 ejemplares, siendo conservador, estimo que no bajarían del par de millares. Generalmente estaban acompañadas por chorlitos dorados (Pluvialiis apricaria) cuyas cifras no bajarían de los tres centenares, por combatientes (Calidris pugnax), correlimos comunes (Calidris alpina), un par de correlimos menudos (Calidris minuta) y también tuvimos la suerte de ver un correlimos de Temminck (Calidris temminckii). Gracias al diseño y colorido de su plumaje, destacaban las inconfundibles avocetas (Recurvirostra avosetta), calculamos que había 48 ejemplares, los dos días las vimos en la Salina Grande, sesteando agrupadas.

En uno de los recorridos por los campos circundantes al entorno lagunar levantamos dos andarríos grande (Tringa ochropus), inconfundibles por el contraste de su dorso negruzco con el blanco níveo del obispillo y cola. También encontramos archibebe oscuro (Tringa erythropus), el primer día uno y cuatro el segundo, lo curioso es que parecían preferir lagunas tranquilas, eran la única especie presente en la laguna de San Pedro, muy cerca de Villarrín de Campos.

 

 Gaviotas,  2 especies

Las gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) seguían un tractor que araba un campo mientras que las gaviotas sombrías (Larus fuscus) las vimos sestar en la Salina Grande.


Palomar de Villafáfila, Arxiu RMiB

 

Columbiformes, 2 especies

Esta comarca se caracteriza por sus típicos palomares de tapial, o tierra pisada. Esta técnica y diseño peculiares consiste en levantar gruesos muros de tierra arcillosa húmeda que se compacta a golpes de pisón. A esta mezcla le añaden paja y con ella rellenan encofrados de madera para dejar que se endurezcan. De esta forma alzan unos sólidos muros que rematan con entramados de madera y cubren con tejas. Las utilizaban para favorecer la reproducción de la paloma bravía doméstica (Columba livia domestica) ya que de ellas aprovechaban los huevos, los pichones y la palomina, que es el nombre que reciben los excrementos que utilizaban como abono. Hoy la mayoría está ruinas por falta de mantenimiento, en los que continúan activos como nidales se ha añadido la cosmopolita tórtola turca (Streptopelia decaocto) y algún primilla.


Zorzal común, Villafáfila, Arxiu RMiB

 

Paseriformes, 18 especies

De los paseriformes presentes encontramos las especies habituales de las estepas cerealistas castellano-leonesas. Alaúdidos como la alondra común (Alauda arvensis), la cogujada común (Galerida cristata) y la montesina (Galerida theklae). Bisbita pratense (Anthus pratensis), escribano triguero (Miliaria calandra), gorrión chillón (Petronia petronia), gorrión Común Ibérico (Passer domesticus balearoibericus), gorrión molinero (Passer montanus), estornino negro (Sturnus unicolor) o estornino pinto (Sturnus vulgaris).


Grajilla en Villafáfila, Arxiu RMiB


Córvidos como la corneja negra (Corvus corone), la grajilla occidental (Corvus monedula spermologus) y la urraca común (Pica pica), acompañados de las aves de las campiñas ibéricas, como son el jilguero europeo (Carduelis carduelis), la lavandera blanca (Motacilla alba), el pardillo común (Linaria cannabina mediterranea), el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), el cistícola buitrón (Cisticola juncidis), pinzón Vulgar (Fringilla coelebs), tarabilla europea (Saxicola rubicola) o el zorzal común (Turdus philomelos).


Gracias a mis amigos: Gerardo Aisa y Aurelio Sanz
 

Bibliografía

Avutardas alimentación:

Lane, S. J., Alonso, J. C., Alonso, J. A., Naveso, M. A. (1999). Seasonal changes in diet and diet selection of great bustards (Otis t. tarda) in north-west Spain. J.  Zool. London, 247: 201-214.

Avutardas y ánsares en 2018:

https://www.lavanguardia.com/vida/20190128/4655223570/las-lagunas-de-villafafila-registran-la-cifra-mas-baja-de-ansares-en-36-anos.html

https://www.lavanguardia.com/vida/20160127/301706871770/el-avefria-desbanca-al-ansar-como-principal-especie-migratoria-en-villafafila.html

Casa del Parque de Villafáfila:

https://villafafila.com/instalaciones/default.asp

Cernícalo primilla, migración e invernada:

https://curioso-por-naturaleza.blogspot.com/2019/10/cernicalo-primilla-europa-migracion-e.html

Grullas:

Prieta, J. y Del Moral, J. C. (2008). “La grulla común invernante en España. Población en 2007 y método de censo”. SEO/BirdLife. Madrid.

https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/21_grulla_2007_2008_tcm30-208145.pdf

Villafáfila:

https://patrimonionatural.org/espacios-naturales/reserva-natural/reserva-natural-lagunas-de-villafafila#

Gallocanta: grullas y anátidas

 

Un año más he conseguido no faltar a mi cita otoñal con Gallocanta. Este año me alojé dos noches en Calamocha, en el hotel Lázaro. Es una buena opción porque además sirven menús de cena, ofrecen elegir entre 2 o 3 primeros y otros tantos segundos, bebida más café o postre, todo por 11€. Es un menú sencillo per copioso, lo que resulta recomendable para reponerse después de una larga jornada de pajareo con bastante frío.

Las temperaturas oscilaron entre los -3 y los 10 grados centígrados, los cielos estuvieron despejados y solo levantó una ligera brisa, en ciertos momentos. Por la noche había una espectacular luna casi llena, lo que facilitaba la observación de fauna hasta muy tarde. Los caminos estaban secos lo que permita el tránsito de cualquier tipo de vehículo, pero recordar respetar la señalización y solo hacerlo por las  pistas autorizadas. Lo mejor todo es que este ha sido un buen año hidrológico y la laguna de Gallocanta tiene bastante más agua que los ejercicios anteriores, esto favorece la presencia de muchos individuos y variedad de especies.


El Balsón de Fuentes Claras

17 de noviembre

Salí de València a las 9 de la mañana, tras dos cómodas horas viaje por autovía llegué al Ojo de Fuentes Claras, que está situado junto a la carreta que une la localidad con Calamocha. Ambas poblaciones están en la cabecera del valle del Jiloca. En las localidades Monreal del Campo, Caminreal, El Poyo del Cid y Fuentes Claras hay surgencias de aguas subterráneas que mantienen constante una temperatura de entre 15 y 20°. 


Chopo cabecero

Estas aguas se han aprovechado además de para el suministro urbano, para regar fértiles huertos y algunos campos de maíz. Las surgencias están rodeada de espesos carrizales (Phragmites australis), a cierta distancia del agua les sustituyen los juncales (Juncus effusus). En toda la zona crece un interesante bosque de ribera formado por álamos, sauces y chopos negros (Populus nigra). Algunos ejemplares añosos de esta última especie se denominan chopos cabeceros, sus ramas centrales se utilizaban para hacer vigas. Cada 10 o 12 años se desmochaban a la misma altura de tronco, se cortan y las ramas vuelven a crecer rectas. Esta práctica favorece al árbol ya que estos ejemplares viven mucho más que uno sin trabajar. También podemos encontrar sargatillo (Salix sp) o mimbre que se utilizaba para hacer cestos, para poder moldear los tallos había que dejarlos en remojo y para ello se aprovechaban las balsas de las surgencias.

 

Escribano palustre

Toda esta vegetación y los cultivos que la rodean dan refugio y alimento a muchas aves, en los fríos inviernos de Teruel. Observé carbonero común (Parus major), escribano palustre (Emberiza schoeniclus), gorrión molinero (Passer montanus), herrerillo común (Cyanistes caeruleus), pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y un zorro (Vulpes vulpes) que regresaba de sus correrías nocturnas para dormir en la espesura.


Milano real

Entre los chopos se levantó un azor común (Accipiter gentilis) y revoloteaban un busardo ratonero (Buteo buteo) y un milano real (Milvus milvus). En los maizales se movían córvidos como la corneja negra (Corvus corone) y la urraca común (Pica pica), que entre carrizos se movía la gallineta común (Gallinula chloropus) y en la orilla esperaba inmóvil una garza real (Ardea cinerea).


Mito común

Mediada la mañana seguí camino dirección Tormos, una breve parada en lo alto del puerto del Carrascal me permitió observar un numeroso grupo de 20 mito común (Aegithalos caudatus) y un grupo de buitre leonado (Gyps fulvus) patrullando los cielos en busca de alguna carroña.


Gangas ortegas en Gallocanta 2016

Ya en Gallocanta me dirigí al observatorio del Cañizar, en Tormos. Poco antes del parking observé una solitaria ganga ortega (Pterocles orientalis) sesteando. Se levantó una molesta brisa que hizo bajar la sensación térmica, pero dentro de la torre se estaba bien y tenía delante de mí un gran espectáculo.


Desde el observatorio del Cañizar, al fondo Bello

Varios miles de grullas (Grus grus) rodeaban una laguna llena de cuchara europeo (Spatula clypeata), ánade azulón (Anas platyrhynchos) y tarro blanco (Tadorna tadorna). Las grullas iban y venían, algunos bandos pasaban muy cerca del observatorio, aunque tenía la caía del sol de cara pero un bosquete a mi espalda se veía mucho movimiento. 



Un aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) repasaba los juncales en busca de su merienda, un halcón peregrino mediterráneo (Falco peregrinus brookei) realizó un par de intentos de atrapar una paloma bravía (Columba livia livia). Todo esto estaba aderezado con el ronroneo que emiten las grullas y el canto de una perdiz roja (Alectoris rufa) escondida. El sol dio paso a una luna casi llena espectacular, fue cuando me di cuenta que no había parado a comer, tenía frío y hambre, por lo que decidí ir al hotel a cenar.


Grullas

18 de noviembre

Amaneció un cielo raso, el viento en calma y un buen hielo gracias a los -4°c. A las 9 de la mañana ya estaba en la pista de la Cabezada, Tormos. Un aguilucho pálido (Circus cyaneus) me dio la bienvenida, durante toda la jornada observé un mínimo de cinco ejemplares distintos.


Correlimos menudo

Por la orilla este, siguiendo la pista dirección que va paralela a la laguna, llegué a Los Paretazos, es el punto donde se está más cerca de la laguna y en las orillas se alimentaba un grupo de correlimos menudo (Calidris minuta).

En los campos se movían grupos de serín verdecillo (Serinus serinus), jilguero europeo (Carduelis carduelis) y pardillo común (Linaria cannabina mediterranea). Algunos escribanos triguero (Miliaria calandra) cantaban, mientras las inquietas tarabillas europeas (Saxicola rubicola) atrapaban los escasos insectos que habían conseguido activarse con los débiles rayos de sol de la mañana.


Helada matinal en Berrueco

Seguí por la pista que al llegar al término de Berrueco cambia de nombre y se llama camino de la Cantera. En los campos de cereal que en esta época permanecen en reposo, algún enorme tractor removía su tierra rojiza. Por doquier “pastaban” los “rebaños” de grullas.  Revoloteó un inquieto bando de calandria común (Melanocorypha calandra), mientras que un pequeño grupo de paloma torcaz (Columba palumbus) rebuscaba granos olvidados en un baldío.


Bando de silbón europeo

Por las calles de Gallocanta se movían las tórtolas turca (Streptopelia decaocto), nutridos bandos de gorrión común (Passer domesticus balearoibericus) y estornino negro (Sturnus unicolor). 


Avefría europea

En la salida norte de la localidad busqué la pista que sale dirección oeste, hasta el observatorio de los Aguanares. Aunque está muy alejado de la orilla, con el telescopio se podía observar una buena cantidad de cerceta común (Anas crecca), las avefrías europeas (Vanellus vanellus) patrullaban las orillas o descansaban junto a una veintena de correlimos común (Calidris alpina). En alto de los tarajes descansaba un grupo de verderón común (Chloris chloris). Era el medió día y el sol regalaba unos agradables 10 °, un grupo de avoceta común (Recurvirostra avosetta) lo aprovechaba para sestear con la cabeza recostada en su dorso.


Gallocanta al fondo, grullas en la laguna

Han cerrado la pista más próxima a la laguna, porque los riachuelos bajan con bastante agua y a buen seguro que un coche se quedaría atrapado al intentar vadearlos. Llegué hasta el cruce del Alto del Molinillo para coger la comarcal A-2506 y llegar al mirador de la laguna de la Zaida. Estaba seca por lo que seguí por el camino a la Yunta, hasta la localidad de Used. 


Mosquitero común

Desde allí regresé hasta Gallocanta y subí al Alto de la Virgen, donde está la ermita de Nuestra Señora del Buen Acuerdo. Mientras comía una solitaria mariposa saltacercas (Lasiommata megera) se calentaba sobre una pared pedregosa. Después me dediqué al pajareo y allí mismo añadí a mi cuaderno de campo un cuervo grande (Corvus corax), bisbita pratense (Anthus pratensis), mirlo común (Turdus merula) y mosquitero común (Phylloscopus collybita). 


Gorriones morunos en Gallocanta

Empezaba a bajar el sol y me dirigí al observatorio de la Reguera que está en la orilla oeste, en el término de Las Cuerlas. Antes de llegar en un bosquete descubrí un nutrido bando de gorrión moruno (Passer hispaniolensis hispaniolensis). La Reguera es un lugar es mágico y estos días con pandemia hay que llegar pronto para coger sitio. Fui el primero y me gané el derecho de estar a resguardo de la brisa helada de la tarde. El único problema es que no paró de llegar gente que se quedaba en el exterior, allí hablaban como si estuvieran en el bar y eso evitaba que se acerquen las abundantes grullas, según la guardería ese día había 19.132 en Gallocanta.


Porrón moñudo

Para compensar, gracias a tener la luz de la tarda de espaldas y al telescopio, pude disfrutar con grandes números de anátidas: ánade friso (Mareca strepera), ánade rabudo (Anas acuta), porrón europeo (Aythya ferina), porrón moñudo (Aythya fuligula) y silbón europeo (Mareca penelope). 


Flamencos y patos cuchara en Gallocanta

Entre el colorido paisaje y el azul del cielo y de la laguna destacaba un buen bando de unos 150 flamenco común (Phoenicopterus roseus), volaban intentando cazar varios aguiluchos y un cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Entre los juncos, muy cerca de un grupo de grullas, pastaban dos corzos (Capreolus capreolus). 


Grullas

Al caer la luz se repitió la liturgia que hace vuelva todos los otoños, intentado coincidir con el pico del paso migratorio entrante de las grullas norte-europeas, antes que marchen camino a las dehesas del sur. Cuando se esconde el sol y el cielo se llena de tonos cenicientos y rojizos, miles de grullas entran a dormir a laguna. Todas juntas forman un inmenso coro, que repiten incansables su ronroneo característico, ¡gru-gru! Sin duda es un momento mágico y nunca es igual, pero siempre consigue que te olvides del frío otoñal de Aragón, que unas veces puede ser salvaje y otras, como este año, rejuvenecedor. 


Aguilucho pálido patrullando al atardecer a orilla de la laguna. 

Texto y fotos de Rafa Muñoz.


El mágico anochecer otoñal de Gallocanta


REGRESAN LOS PRIMEROS ALIMOCHES

Alimoche (Neophron percnopterus)


1.03.09

En Rubielos de Mora tengo controlada una pareja de alimoche (Neophron percnopterus) que siempre vuelve todos los años. Tengo información de primera mano, yo creo que muy fiable aunque no es un pajarero, que ha visto a uno de los individuos hace ya dos semanas por donde suelen ir a zampar (en un matadero). Esta vez no puedo documentarlo con fotos, aunque el fin de semana que viene intentaré hacercarme a ver si os lo puedo documentar.


¿Es posible que sean tan tempraneros? ¿O quizás sea un migrante del Norte que hace la migración escalonada?


La verdad es que no tengo ni idea, solo los veo en primavera/verano pero no los he controlado en tiempo, por favor ponerme un poco al dia. Eso sí Rubielos suele ser un lugar de parada por lo menos para el milano real (Milvus milvus), todos los años disfruto de ello.


Mensaje de Roberto Sánchez en el FORO SVO Aves.
Foto de Ximo Seguí, FONS FOTOGRÀFIC SVO.

1.03.09

Hola Roberto,
Sí, son fechas normales, desde hace más de veinte días están llegando alimoches a la península, algunos ocupan ya sus áreas de cría. Aunque según individuos y años -y sus circunstancias- unos son más tardones que otros. En este caso del muladar es difícil saber si es un ejemplar de la pareja local (una vieja conocida) o un ave en paso. Sería cuestión de verlo por su cortado habitual.

Mensaje de Víctor J. Hernández en el FORO SVO Aves.

3.03.09

Este fin de semana he estado en la FIO (Feria internacional de Turismo Ornitológico) de Monfragüe (Cáceres) y los alimoches ya estaban por la zona. Pudimos observar dos parejas, pero nos comentaron que llegaron hace una semana. Además, también observamos otras especies que ya habían llegado como: culebrera, milano negro, golondrina común, avión común (estas dos especies en números destacables) ......

Desde luego, en Extremadura la primavera llega antes que aquí.


Mensaje de Pedro A. del Baño en el FORO SVO Aves.

UN MILANO REAL EN CATÍ

Milano real (Milvus milvus)


18.11.08


Esta mañana (18/11/08), un milano real (Milvus milvus) sobrevolaba los alrededores de una granja de porcino a las afueras de Catí (El Baix Maestrat). Observadores: Mónica Escudero & Toni Polo.


Mensaje de Toni Polo en el FORO SVO Aves.
Foto de Ximo Seguí, FONS FOTOGRÀFIC SVO